El informe integral sobre la informalidad laboral en Chile reveló además que cerca de la mitad de los empleos que se ejercen en la informalidad en Chile son dependientes, es decir, empleos realizados bajo un vínculo de subordinación.
Ver: Estudio integral sobre la informalidad laboral en Chile
“Informalidad laboral: Nuevas realidades y desafíos”, fue el diálogo organizado por Cajas de Chile para presentar los resultados del estudio realizado en conjunto con el Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP). En el encuentro, que se desarrolló en ICARE, Juan Bravo, director del OCEC-UDP, expuso los principales hallazgos del informe y luego el subsecretario del Trabajo, Giorgio Boccardo, junto a la presidenta de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS) María Teresa Vial, y el presidente de Cajas de Chile, Tomás Campero, participaron de un panel donde se abordó el diagnóstico, posibles soluciones y acciones que se deben realizar.
De los 2.467.359 empleos informales en nuestro país, 1.156.589 son trabajadores dependientes, es decir, cuentan con un contrato de trabajo. Dentro de ese grupo, 135.240 son asalariados del sector público, 121.331 son personal de servicio doméstico y 900.018 son asalariados del sector privado. En consecuencia, cerca de la mitad de los empleos que se ejercen en la informalidad en Chile son dependientes, es decir, empleos realizados bajo un vínculo de subordinación.
En esta línea, el subsecretario del Trabajo, Giorgio Boccardo, expuso que el Gobierno está trabajando en tres medidas para abordar este desafío, el primero es el “rediseño al esquema de subsidio, colocando foco fundamentalmente en mujeres, jóvenes y personas mayores que sabemos que son las que enfrentan situaciones de informalidad de manera más extendida. Lo segundo es avanzar en el proyecto de Sala Cuna para Chile, para permitir que más mujeres ingresen al mercado formal, y ampliando este derecho para madres y padres. Y, finalmente, fortalecer las capacidades inspectivas de la Dirección del Trabajo para abordar el caso de empresas, que por distintas razones no están cumpliendo y por lo tanto vayan formalizando a sus trabajadores en esa dirección”
El estudio además reveló que el 82% de los asalariados informales del sector privado (equivalente a 738.242) trabaja en una organización perteneciente al sector formal. Este antecedente es relevante, pues indica que a pesar de que la empresa opera formalmente y exige subordinación, no cumple con las normas laborales inherentes a estos vínculos.
“Tenemos un empleo que es más caro, por los costos de contratación, y una tecnología que es cada vez más accesible, y tenemos que hacernos cargo de eso. Porque vemos un desacople entre el crecimiento y la generación de empleo. Por esa razón tenemos que trabajar en conjunto, incidir en la política pública, armar una agenda legislativa que se haga cargo de estos efectos secundarios de las normativas laborales que se han implementado y poner foco en la revisión de los incentivos, que es un compromiso del Gobierno. Nos parece muy relevante y lo vamos a apoyar para aprovechar esa oportunidad”, comentó la presidenta de la Cámara de Comercio de Santiago, María Teresa Vial.
Respecto al grupo de asalariados informales del sector privado, el 59,2% ejerce su ocupación en una microempresa y a medida que aumenta el tamaño de la empresa privada, señala el estudio, menor es la prevalencia de asalariados informales.
“El estudio hace una distinción crucial entre la informalidad laboral de trabajadores independientes y la informalidad laboral de trabajadores dependientes. Explicó que “en este estudio hacemos una caracterización detallada de ambos segmentos, además logramos generar una estimación retrospectiva desde inicios de 2010 de la tasa de ocupación informal lo que nos permite contar con 15 años de datos respecto a este importante fenómeno. Finalmente, el estudio entrega los resultados de una encuesta aplicada a trabajadores informales que nos permite conocer sobre las causas, motivaciones y consecuencias relacionados a este fenómeno”, indicó el director del Observatorio del Contexto Económico UDP, Juan Bravo.
El trabajo además extiende la serie disponible para la tasa de ocupación informal entre 2017 y principios de 2025 en siete años, permitiendo contar con datos desde 2010 a la fecha para el estudio de la informalidad laboral. Desde una perspectiva de largo plazo la tasa de ocupación informal exhibe una tendencia a la baja, pero extremadamente gradual: en enero-marzo 2010 se estima que este indicador estaba en 29,7%, llegando a un valor máximo de 31,1% en el trimestre septiembre-noviembre 2010, mientras que al trimestre noviembre 2024-enero 2025 la cifra se ubicó en 26,3%.
“Este estudio es de gran aporte para avanzar en resolver el desafío de la informalidad laboral en Chile, puesto que entrega información inédita e integral, que permite entender mejor este fenómeno, colaborando así en la búsqueda de soluciones a este problema que ha significado menos protección social y condiciones laborales más precarias para millones de chilenos”, señaló Tomás Campero.
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